29 jul. 2017

El día que se perdió la cordura de Javier Castillo







  • Título: El día que se perdió la cordura.
  • Autor: Javier Castillo.
  • Editorial: SUMA de letras.
  • Fecha de lanzamiento: Febrero de 2017.
  • Género: Novela negra. 


  • Sinopsis:

    Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás.

    Con un estilo ágil lleno de referencias literarias -García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King- e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un thriller romántico narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género de suspense.

    Opinión personal:

    Ha transcurrido un año desde la última reseña que escribí. No se debe a nada concreto, un cúmulo de circunstancias (desgana, falta de tiempo, situación personal...) hicieron que dejara aparcado este tema. Pero ayer finalicé una lectura que por sus características, la sensación provocada en mi "yo" lector y una serie de esperpentos, sin desperdicio (y no, no me estoy refiriendo al género literario), bien merece una mención.

    Si bien intentaré ser concisa, breve y concreta, como ha venido siendo desde el inicio, me temo que hoy me voy a extender algo más. ¿Por qué? Pues por la simple y poderosa razón de que hemos llegado al punto de faltar al respeto al lector de una forma tan descarada e insultante que nos lleva a pensar que nadie ha reparado en el hecho de que somos nosotros los que llevamos toda la vida, y seguiremos, consumiendo literatura más allá de las modas pasajeras de los personajes que se abren camino en este mundo, no por su talento literario, su tesón y su trabajo, sino por múltiples razones, que todos conocemos, y en las que no voy a entrar porque esto es una reseña y porque, a pesar de todo y nos guste o no, estamos hablando de una obra literaria.

    Siempre intento partir de una premisa positiva y, casi nunca, me ha costado encontrarla. Hoy no va a ser una excepción. Creo que como el mismo autor afirma en una entrevista concedida al periódico El Mundo, el sueño que tuvo y la imagen que le dejó grabada no eran malas: una serie de personajes cuyas existencias se entrecruzan gracias a un sórdido crimen. Evidentemente no es nuevo (pero... ¿qué es nuevo hoy día?) aunque sí válido, en principio.

    Lo que sigue al planteamiento anterior es un arsenal de despropósitos y desaciertos. El desprecio del autor por la necesidad de documentarse se siente como un puñetazo en el estómago. Su absoluto e innegable desconocimiento de la psiquiatría, de la técnica forense, de la perfilación criminal, del funcionamiento interno de instituciones mentales, de los protocolos y tratamientos aplicados en las mismas, incluso del vocabulario propio de cada disciplina es, sencillamente, vergonzoso. Vergonzoso e indigante porque denota una desidia sin parangón.

    Con una prosa paupérrima y un vocabulario tan limitado que repite términos una y otra vez, como si se viera obligado a llenar un cupo con su uso. Palabras cuyo significado desconoce por completo y utiliza con el objetivo de resultar... ¿culto?, nos adentran en un discurrir confuso, mal hilado, guiado por unos personajes sin volumen que mantienen conversaciones de una puerilidad que roza lo hilarante, unos hechos nada creíbles, forzados. Una historia de amor, metida a presión, absurda se mire por donde se mire. ¿Y qué decir del final? Pues que cuando crees que en treinta páginas no se puede echar mas tierra sobre él mismo, lo hace, ¡y con primor!

    Por último me gustaría añadir una serie de citas tomadas de la novela, por eso de que "para muestra un botón":

    -Aunque no es una cita y dado que gran parte del desarrollo transcurre en una institución de salud mental me gustaría aclarar que al mando del mismo se halla un psicólogo que se encarga de impartir todo tipo de tratamientos y terapias, sin mencionar en momento alguno a un psiquiatra que es a quien en este caso debería estarle reservado el trato de "doctor" porque ha estudiado medicina ( no porque tiene un doctorado en psicología). No confundamos.

    -En la misma línea que el punto anterior se refieren al recién llegado al centro durante la totalidad de la narración como "el prisionero" y no como "el paciente" o "el interno" para ser correctos.

    Ahora sí, las citas:

    -Supongo que sabe lo que son los electroshocks. No está demostrada su efectividad como tratamiento de ningún tipo de enfermedad mental, bueno a excepción de la hiperagresividad, pero sí está demostrada su efectividad como amenaza. (Conversación entre un psicólogo y una perfiladora del FBI que acaban de conocerse. Año 2013.).

    -Les fascinaba la felicidad que transmitían los actores de las películas italianas. Les encantaba ver una y otra vez La vida es Bella de Roberto Benigni... les gustaba mucho el entusiasmo y la alegría con la que Roberto Benigni protegía a su hijo en aquel campo de concentracón. (O hay dos películas o a mí no me llegó el mensaje de alegría, si no más bien de un sacrificio absoluto por amor y por evitar a toda costa el dolor de un niño de corta edad).

    -La coincidencia de que tuviese uno de los libros favoritos del director, escrito por el que él consideraba el padre del psicoanálisis, lo dejó sin palabras. (El mundo entero considera a Freud el padre del psicoanálisis, no solo tu personaje. ¡Sorpresa!).

    -Laura, con su entusiasmo y energía ecléctica habitual... (Energía mecánica, cinética, ecléctica... claro).

    Voy a ir poniendo fin a esto, porque cuanto mas lo releo más me cabreo, pero conste que he dado pinceladas sueltas para que todo aquel que decida acercarse a este "ejemplar" no vea descubierto ninguno de sus secretos.

    Muchas gracias, al que me lea, no al que me ha robado tiempo de mi vida sin necesidad.

    María Martínez Ovejero.



    2 comentarios:

    1. Hola María.

      Me ha encantado esta entrada, no sé si porque más que una reseña me parece una crítica o porque tenía mono de leer algo tuyo reciente, pero de verdad me ha encantado.

      Según entendí yo en las citas mencionadas, puede ser que su visión sea diferente a la general y lleve esa etiqueta de "genio loco" que algunos incomprendidos acarrean consigo, pero con tu reseña lejos de evitar que me explote el cerebro, me has despertado curiosidad de lectura, y porqué no, curiosidad analítica del libro.

      Sin duda es un libro que, de caer en mis manos, leeré.
      Un fuerte abrazo desde el otro lado compañera.

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      Respuestas
      1. Creo que me he dado cuenta de que yo también echaba de menos escribir y no me daba cuenta.
        Pero créeme, no te gastes el dinero en esto. Mañana subiré otra reseña, esta vez muy positiva de una novela que sí merece la pena. No des dinero a "esto".
        Un besote enorme y mil gracias, Mel. Yo también echaba de menos saber de ti.

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